Si la urgencia de la organización
o del área es definir el rumbo, transmitir la visión y misión hacia los
colaboradores, identificar caminos para palear una crisis o llevar cabo
procesos de reingeniería, la organización requerirá en gran medida de un
candidato más bien innovador, que sea capaz de usar su instinto para retomar el
rumbo. Serán capaces de aportar ideas, nuevas alternativas e imaginación para
el desarrollo de la organización o del área; y buscarán el apoyo en su equipo
de trabajo.
Ahora bien, si la organización o
área ya tiene un plan estratégico definido, tiene los medios, pero existen
problemas en las relaciones de los miembros del equipo, se requiere de un
candidato que posea un liderazgo más bien capaz de generar la afiliación del
equipo y cohesión. Que sea capaz de motivar y alinear, pero sin descuidar los
índices de productividad y eficiencia.
Por otro lados, si la empresa
tiene definida su visión y misión de negocio pero no ha sido capaz de plasmarla
en realidad debe buscar un candidato que posea una alta vocación por la
ejecución, ese tipo de liderazgo es útil para este tipo de situaciones. Alta capacidad
para implementar, enfocado en los resultados y en el cumplimiento de las metas
y objetivos definidos.
Lo que se debe considerar, es que
la organización necesitará un tipo de líder de acuerdo a la situación en la
cual está se encuentre (líder situacional). Ahora bien, son siempre personas
distintas….., no necesariamente, ya que cada persona posee un poco de cada una
de las cualidades identificadas anteriormente, por lo cual podemos situarnos en
cada caso. En cada situación debemos ser capaces de sacar a relucir los
distintos tipos de liderazgo, se debe tener la inteligencia necesaria para analizar
la situación e identificar el liderazgo adecuado a ella, sin exagerarla.
Por lo mismo, cada uno de nosotros
debemos tener la capacidad de leer e interpretar lo que la empresa y el equipo requieren
para su desarrollo y evolución que nos permita tener la habilidad para dar a
conocer nuevas capacidades para desarrollar un liderazgo adecuado a la
situación. Un gran complemento de ello es tener la HUMILDAD suficiente para
apoyarse y recibir la ayuda de otros que permitan complementar nuestras
capacidades por el bien del equipo y de la organización.
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