sábado, 7 de diciembre de 2013

Educación Superior en Bolivia


Hace unos días atrás salió una nota en un periódico local, cuyo título fue “7 de cada 10 bachilleres optan por ser licenciados”.

Según fuentes de la Asociación Nacional de Universidades Privadas de Bolivia (ANUP) el 70% de los estudiantes que ingresan a la educación superior optan por carreras de licenciatura y solo un 30% opta por carreras de nivel técnico.

Este es un dato que no está para nada lejos de la realidad latinoamericana, en donde los jóvenes y sus familias aspiran a obtener una licenciatura y no un título a nivel técnico. Razones para ello pueden ser muchas, entre las cuales mencionamos: estatus, mayor renta (remuneración a futuro), mejores empleos, mayor movilidad social, construcción de mejores redes (networking), seguir estudios de maestría y doctorados entre otras.

Ahora bien, lo que no cuadra es que las empresas e industrias están requiriendo más técnico que ingenieros o licenciados. Hoy en día existe a nivel de mercado un exceso de licenciados e ingenieros en distintas áreas, como por ejemplo: Derecho, Contaduría Pública y en el área de Administración de Empresas, lo cual provoca una mayor oferta de profesionales, no siempre bien calificados para desempeñarse en el campo laboral y por ende una disminución en sus salarios a nivel de mercado.

La industria hoy en día requiere profesionales capaces de insertarse rápidamente en el mundo laboral y que sean especialistas en distintas temáticas más que generalistas. Por lo mismo, la formación técnica de calidad y vinculada a la industria es lo que requieren países y economías latinoamericanas.

La formación no puede seguir siendo vista como un aspiracional de mayor estatus, sino por el contrario como una forma de generar una mayor movilidad social y laboral para los futuros profesionales, y a la vez como una forma real de lograr un mayor crecimiento y desarrollo económico de los países.

Es responsabilidad del Estado, la Empresas y de las Instituciones de Educación y Formación desarrollar políticas y estímulos para que las actuales y nuevas generaciones de bachilleres vean con mejores ojos y mayores oportunidades el estudiar carreras de nivel técnico que tienen sin duda alguna un mayor impacto en el desarrollo social y económico de las naciones.

Son carreras de menor duración, con un foco puesto en lo que requieren las empresas y los países para su desarrollo y crecimiento, con alta empleabilidad y buenos sueldos (remuneraciones).

Bolivia y Latinoamérica requieren de ESPECIALISTAS…….

lunes, 15 de julio de 2013

La buena educación, Carlos Alberto Montaner

Adjunto un artículo muy interesante en lo que se refiere a Educación de Calidad y gratuidad de la misma.
Buenos aportes y sustentos del análisis, que deben ser profundizados para identificar la justicia del mismo.


Menudo lío. Escribí que me parecía cínico que los estudiantes chilenos, gentes mayores de edad y presumiblemente responsables, se empeñaran en que otras personas les pagaran los estudios universitarios y, encima, pidieran la clausura de las universidades creadas con fines de lucro, y mucha gente no estuvo de acuerdo.

Al margen de los insultos y las descalificaciones personales, que nada añaden al debate, el mejor argumento de quienes rechazan mi criterio tiene que ver con el bien público. Al conjunto de la sociedad, dicen, le conviene tener buenos profesionales. Así todos progresamos. Es una inversión, opinan, no un gasto.

De acuerdo. Creo que la educación a veces es una inversión y no un gasto. En todo caso, no estoy seguro, exactamente, cuál es la ventaja social de graduar teólogos o filósofos, dos ocupaciones muy respetables, mas escasamente productivas, pero hay varios asuntos que deben abordarse.

El primero es de carácter moral. El Estado, insisto, no debe otorgarles privilegios a los adultos responsables. Las ventajas en calidad de empleo y nivel de salario de los graduados universitarios son muy notables. La gratuidad de la enseñanza universitaria consiste en meterles la mano en el bolsillo a todos para favorecer a unos cuantos de manera permanente.

El Estado, en cambio, puede avalar los préstamos de los universitarios y estimularlos para que estudien. También puede otorgar becas a los mejores. La meritocracia es un factor clave en los sistemas en los que no se busca la igualdad de resultados, sino de punto de partida.

Los padres, naturalmente, también deben responsabilizarse. Si los que los trajeron al mundo, y las personas que los conocen de cerca, no creen en ellos, ¿por qué el resto de los ciudadanos debe pechar con el riesgo de prestarle a quien acaso no va a cumplir sus compromisos?

Los universitarios que pagan sus estudios tienden a esforzarse con mayor interés y a exigirles más a sus profesores. Tienen más incentivos para trabajar y crear riquezas cuando terminan. Los fondos que devuelven sirven para educar a quienes vienen detrás. Es más justo.

Hay universidades públicas y gratuitas en América Latina en las que el promedio de años de estudio por alumno duplica al de las universidades privadas. Ya se sabe que la única ley inalterable de la economía es la que asegura que “cuando la oferta es gratis la demanda es infinita y el consumidor, además, no la valora”.

Por otra parte, los recursos disponibles por el Estado son siempre escasos y hay que emplearlos más inteligentemente. Si se quiere adultos responsables que sean buenos universitarios y mejores ciudadanos, donde hay que poner el acento es en la enseñanza preescolar, primaria y secundaria.

Es en las primeras etapas de la vida donde se forman el carácter y los hábitos, y donde se adquieren los valores. Ahí, además, comparece casi la totalidad de los niños y jóvenes. Para que la búsqueda de igualdad de oportunidades no sea un fraude, la función del Estado, por medios públicos o privados, es preparar a los niños para que puedan competir y sobresalir en la vida. Un niño de origen humilde, bien nutrido y bien educado, tendrá entonces la oportunidad real de abrirse paso.

La manera de contar con buenos universitarios es formar buenos alumnos en los primeros grados. Es en esa época donde hay que suplirles alimentación adecuada y magníficos maestros, bien remunerados y dotados de buenos métodos pedagógicos, de manera que, cuando lleguen a la edad adulta, puedan tomar las primeras decisiones vitales que en gran medida definirán su destino: cómo se van a ganar la vida, qué estudiarán, qué actividad emprenderán, cómo y cuándo constituirán sus familias.

Quienes hemos tenido la experiencia docente universitaria, sabemos la enorme diferencia que existe entre los estudiantes formados en buenas escuelas durante los primeros grados, y los que provienen de pésimas instituciones, casi siempre públicas, donde los maestros no tienen buena preparación, no están motivados o no están decentemente remunerados.

Una última e inteligente observación, hecha por el profesor Alberto Benegas Lynch desde Argentina: le parece curioso que esos universitarios que se oponen al lucro, cuando se convierten en profesionales rara vez emplean su tiempo en ayudar gratuitamente al prójimo.

Lo dicho: el lucro que les molesta es el de los otros.

El Nuevo Herald – Miami

lunes, 22 de abril de 2013

Informe ePyme


Comparto la siguiente información recogida de un estudio llevado a cabo en España sobre el uso de las tecnologías en la Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES).

Para el caso de LATAM podrán variar las cifras y porcentajes, pero el uso y la penetración en este tipo de empresas es muy similar.

Ahora bien, lo que se puede rescatar es la adecuación que están haciendo este tipo de empresas al uso de las tecnologías (hablando de equipamiento, uso de software, redes sociales, páginas web, entre otros) y como ello aporta valor al desarrollo de sue negocios.

Para que esta incorporación de mayor tecnología siga en aumento deben darse ciertas situaciones o esfuerzos:
Mayor cobertura de internet (penetración)
Mayor acceso a la compra y renováción de equipos tecnológicos
Capacitación sobre el uso de las tecnologías
Desarrollo de Investigación y Desarrollo para la incorporación de nuevas aplicaciones

Para el éxito de ello, deben comprometerse varios actores, entre ellos: el Estado, las empresas y organizaciones de apoyo, gremios y las Instituciones de educación Superior.

El Estado con el desarrollo de leyes y financiamientos que apoyen el desarrollo tecnológico de las empresas y la economía nacional. Las empresas y gremios que convoquen y acompañen en este proceso de cambio y desarrollo y las IES quienes apoyan y acompañan en el desarrollo de capacitaciones y acompañamiento en la implementación.


El 'Informe ePyme 2011', que analiza la situación tecnológica de nueve sectores que representan el 40% del PIB español, desvela la equiparación entre los sectores tradicionalmente menos tecnificados y los que destacan por un mayor uso de las TIC. En cinco de los sectores estudiados, el ordenador alcanza el 100% de penetración y en los restantes supera el 95%
El 98,6% de las PYME españolas utiliza el ordenador y el 97,2% se sirve de Internet para realizar sus procesos de negocio. Así se desprende del ‘Informe ePyme 2011'. Análisis sectorial de implantación de las TIC en la PYME española’, elaborado por Findetec y la Dirección General de Industria y de la PYME (DGIPYME), presentado en Madrid durante la jornada inaugural del III Salón Miempresa.

Este informe, en su cuarta edición, se basa en la información recopilada a partir de más de 2.000 encuestas realizadas a PYME de toda España dedicadas a nueve sectores económicos que representan el 40% del PIB (logístico, transporte, hotelero, turismo rural, comercio minorista, agroalimentario, artesanía, instaladores de telecomunicaciones y, por primera vez, ingeniería de consulta), tomando una muestra proporcional al universo de empresas existentes.
Según recoge este trabajo, en 2011 el ordenador (portátil o de sobremesa) alcanza una penetración del 100% en cinco de los sectores analizados (agroalimentario, hotelero, comercio minorista, instaladores TIC e ingeniería de consulta), mientras que en el resto supera el 95%.

Los porcentajes descienden en el caso de las microempresas de menos de 10 empleados, situándose en el 66,2% en cuanto a disponibilidad de ordenador y en el 58,1% en uso de Internet. Existe una clara diferencia entre las microempresas de 0 a 2 empleados, donde la penetración del PC es del 62%, y las de 3 a 9 trabajadores, con un porcentaje muy similar al de las PYME (91,8%). No obstante, es reseñable que incluso los sectores analizados con mayor proporción de microempresas (transporte, artesanía, turismo, instaladores TIC y comercio minorista) se sitúan muy por encima de la media nacional de microempresas.
Los datos obtenidos en 2011 revelan porcentajes muy similares de disponibilidad de equipamiento tecnológico básico respecto al año anterior, pero tiene especial relevancia el avance registrado en el sector comercio minorista: mientras hace dos años el ordenador estaba presente en casi 7 de cada 10 empresas, ahora se utiliza en la totalidad de los establecimientos, y la conexión a Internet ha pasado del 55,8% en 2009 al 86,6% en 2011. Ello evidencia que los comerciantes han realizado un notable esfuerzo para modernizar su negocio, incorporando más productos y servicios TIC para hacerlo más competitivo. Algo similar ha ocurrido en el sector transporte (en dos años ha pasado del 77,3% al 98,2% en uso del ordenador y del 73,7% al 87,7% en uso de Internet), apreciándose una equiparación entre todos los sectores analizados en cuanto a equipamiento tecnológico básico.

Marketing y comercialización
El 64% de las PYME y el 25% de las microempresas disponen de página web corporativa, registrando un crecimiento interanual del 3% y el 5%, respectivamente, y en cuatro de los sectores analizados (hotelero, logístico, agroalimentario e ingeniería) su penetración supera el 90%, mostrando la progresiva confianza de las empresas en esta herramienta como parte de su estrategia de marketing y comercialización.

Otra herramienta que poco a poco va calando entre las empresas españolas son las redes sociales, destacando su uso en el caso de las empresas hoteleras y de turismo rural (por encima del 50%), aunque aún minoritario en el resto, especialmente en el transporte (8,6%).

En lo que respecta al comercio electrónico, continúa sin despegar en nuestro país, ya que en el segmento empresarial que más se utiliza (empresas de 50 a 249 empleados) tan sólo alcanza a tres de cada diez empresas en el caso de las compras y a una de cada cinco en cuanto a ventas. A medida que se reduce el número de empleados desciende también el uso del comercio electrónico, siendo de nuevo el sector hotelero y el turismo rural los que más lo utilizan (el 91% y el 82,7% de las empresas que disponen de conexión a Internet, respectivamente), y el agroalimentario y el comercio minorista, los que menos (el 21% y el 53% de las empresas con conexión, respectivamente)

Usos y aplicaciones de la eAdminsitración

El uso de los trámites telemáticos para relacionarse con la Administración Pública avanza en 2011, aunque nuevamente hay una gran diferencia entre las empresas de más de 50 empleados (nueve de cada diez son usuarias de la eAdministración) y las de menos de 3, dado que éstas tienden a externalizar en gestorías sus procedimientos administrativos. La media nacional de uso de la Administración electrónica es del 70,1% para las PYME y del 39,8% para las microempresas. Por sectores, los más activos son el logístico, el agroalimentario, la ingeniería de consulta y los instaladores TIC, todos ellos por encima del 70%; en el lado opuesto se sitúan el comercio minorista, la artesanía y el turismo rural, todos por debajo del 36%
En cuanto a las aplicaciones informáticas más utilizadas por las PYME, en primer lugar siguen estando las ofimáticas, seguidas de las de facturación y contabilidad. En los tres casos, los sectores tecnológicamente más maduros (hotelero, logístico e instaladores TIC) presentan un porcentaje de uso muy elevado (por encima del 92% en ofimática, del 79% en facturación y del 68% en contabilidad), mientras que en los que se sitúan en un nivel más inicial, como el comercio minorista, su uso avanza de forma notable, con crecimientos en dos años de 30 puntos en ofimática (87%), de 26 puntos en facturación (65,5%) y de 17 puntos en contabilidad (56,5%).

Si hablamos de aplicaciones específicas para cada uno de los sectores, cuatro de ellos se sitúan por encima del 80% en el uso de alguna aplicación especialmente diseñada para sus procesos de negocio, llegando el sector logístico al 91,8% en el caso de la gestión de pedidos. Las herramientas de cálculos técnicos son utilizadas por el 89,4% de las empresas de ingeniería, y las de gestión de reservas están presentes en el 87,9% de las de turismo rural y en el 83,5% de las empresas hoteleras.

Niveles tecnológicos por sectores

El informe diferencia tres niveles tecnológicos, en función de que las empresas dispongan únicamente de infraestructura básica; que utilicen también herramientas de gestión, presencia en Internet y comercio electrónico; y que cuenten además con herramientas específicas para su cadena de valor, herramientas en movilidad, eAdministración y redes sociales.

En base a estos tres niveles, en 2011 se aprecian resultados similares al año anterior en casi todos los sectores analizados, con la única diferencia en la posición de cabeza, en la que el sector logístico desbanca al hotelero como el de mayor uso de las TIC en todos los niveles. En última posición, sin embargo, aunque se mantienen los mismos sectores, el comercio minorista y el transporte, estos han experimentado un importante avance. Por tanto, aunque continúan teniendo gran recorrido de mejora, dado que entre ambos suman casi el 30% del PIB nacional esta tendencia se interpreta como una buena noticia que contribuirá al aumento de su competitividad, necesaria para la recuperación económica del país.

Conclusiones y recomendaciones
La desaparición de muchas empresas, las dificultades de financiación y la necesaria reducción del gasto, provocadas por un difícil año de crisis, han supuesto un freno al avance de las TIC en 2011, según concluye el informe. Asimismo, se ha percibido cierta caída del entusiasmo inicial, al no cumplir en algunos casos las aplicaciones adoptadas las expectativas de los empresarios. No obstante, se espera en una siguiente fase el ajuste entre expectativas y prestaciones, simplificando las herramientas y adaptándolas a las necesidades reales de cada sector para que las TIC se integren definitivamente en el negocio.

Por otro lado, destaca las ventajas que pueden aportar a la PYME los servicios basados encloud computing o pago por uso, que permiten utilizar las soluciones sin grandes inversiones ni grandes conocimientos tecnológicos, y las tecnologías de movilidad (a las que en esta edición se ha dedicado un cuadernillo independiente), por su aportación a los procesos internos a precios razonables. En este sentido, se recomienda aumentar la capacitación de las empresas en el uso de los nuevos terminales móviles inteligentes.

El informe recomienda también que la Administración Pública mantenga su papel tractora la hora de exigir a determinados sectores el carácter telemático de sus interacciones, así como contribuir, a través de ayudas y subvenciones, a la financiación de las inversiones TIC y a la capacitación tecnológica de las PYME, prestando una atención especial a las microempresas de 0 a 2 empleados.

jueves, 18 de abril de 2013

Rol de las Instituciones en Educación Superior

Las universidades hoy en día juegan nuevos e importantes roles, en los ámbitos académicos, económicos y sociales. Podemos identificar tres roles fundamentales de las universidades en la nueva economía del conocimiento.

Formación de Capital Humano Avanzado: permite que las organizaciones puedan competir en los mercados globales y que el país incremente su potencial de crecimiento, logrando a la vez reducir los niveles de desigualdad y promoviendo un desarrollo territorial sustentado en el conocimiento de su población. Promueve el desarrollo de nuevos procesos y tecnologías.
Creación de Conocimiento Avanzado: la expansión del conocimiento asociada a la investigación y el desarrollo permiten la innovación en nuevos productos y tecnologías, logrando una alta rentabilidad privada y social. Permite mejorar la productividad individual y grupal.
Contribución a la equidad y desarrollo territorial: La educación superior constituye una fuente de movilidad social con una rentabilidad privada atractiva para las personas. Para las personas el conocimiento es una fuente de creación de valor y de generación de ventaja competitiva para su futura empleabilidad. Permite formar ciudadanos idóneos, líderes sociales y políticos con conductas éticas, disminuir el gasto en asistencia pública y generar un mayor desarrollo personal y profesional.

Para que lo anterior sea efectivo, las universidades deben velar para que esto se cumpla en un contexto de calidad y pertinencia. Calidad en el sentido de asegurar la idoneidad de la provisión de los servicios académicos y garantizar el valor público de los títulos y grados otorgados. Pertinencia en el sentido de responder permanentemente a los cambios y requerimientos del mercado y de la sociedad.

A su vez, las Instituciones de Educación Superior (IES) deben velar para que sus estudiantes finalicen sus estudios y se inserten en el mundo del trabajo. Estadísticas a nivel sudamericano muestran que entre un 15% y 25% de los estudiantes que ingresan en una cohorte (inicio de matrícula) se titulan, lo cual refleja la alta deserción o abandono que hacen los estudiantes de sus estudios profesionales.

A continuación se presentan las razones más frecuentes de deserción en países latinoamericanos:
  • Preparación deficiente al ingresar a la universidad
  • Madurez emocional
  • Elección apresurada de la carrera
  • Falta de integración o adaptación a la vida universitaria
  • Falta de recursos para financiar los estudios universitarios
  • Expectativas desalentadoras al graduarse
  • Procesos de admisión y orientación vocacional deficientes
  • Aspectos institucionales y pedagógicos
  • Motivos personales y/o familiares
  • Duración de la carrera
Un dato interesante que revelan varias de las investigaciones, es que a menor nivel educativo de los padres, existe una mayor probabilidad de que los hijos abandonen los estudios. Esto es natural, si se considera que los padres con bajo nivel educativo, ejercen normalmente poca influencia sobre sus hijos, para que estos finalicen sus estudios superiores.
La deserción es un fenómeno que requiere de atención urgente, no sólo por el incremento registrado durante las últimas décadas, sino por las grandes implicaciones que tiene en el ámbito:
Personal. Provoca frustración en el estudiante (baja autoestima, depresión). Representa un costo económico para él y su familia. Le genera dificultades en la inserción al mercado profesional.

Social. Aumento de subempleo. Falta de aporte intelectual para su comunidad o país.

Institucional. Representa un costo elevado para las universidades. Revela indicadores bajos de eficiencia institucional.

Como Universidad para el Desarrollo y la Innovación (UDI) estamos conscientes de esta realidad y por lo mismo generamos estrategias y programas que permitan a nuestros estudiantes lograr su titulación, insertarse laboralmente y lograr un retorno sobre la inversión en estudios que han llevado a cabo ellos y sus familias.

En consecuencia, hemos implementado en Santa Cruz y Bolivia un Modelo de Formación por Competencias Laborales, lo cual implica que todo levantamiento de nuevas carreras o planes de estudio lo hacemos desde la industria y las empresas, es decir, identificamos cuales son las competencias que deben lograr los futuros profesionales para desempeñarse de manera eficiente en un puesto de trabajo determinado.

Trabajamos fuertemente con carreras a nivel técnico o lo que también se conoce como Formación Vocacional. Este tipo de formación tiene como objetivo el que los estudiantes cursen programas de una menor duración que las carreras universitarias, más focalizadas en el hacer, de mayor empleabilidad y buenos niveles de renta (acorde a la industria). Sus carreras en promedio duran la mitad o un poco más que una carrera universitaria y su arancel es menor. Debemos sumar a ello que la tasa de empleabilidad es similar, e incluso en algunos casos mayor a las de las carreras universitarias; sin embargo, la remuneración percibida en promedio es un poco menor –en algunos casos– que el de una carrera a nivel de licenciatura. Se tiene entonces que el retorno sobre la inversión de estas carreras es mucho mayor que el de las carreras universitarias.

Ponemos el acento en las salidas intermedias, que permiten a nuestros estudiantes la alta probabilidad de lograr titulaciones a nivel técnico, insertándolos al mundo del trabajo con sólidas herramientas, y mejorando su movilidad laboral y social. Esta iniciativa permite también aumentar las tasas de titulación de las IES y lograr una disminución de la deserción en educación superior.

Finalmente, debemos considerar que la cobertura en educación superior va en aumento, lo cual implica que los nuevos estudiantes provendrán, en su mayoría, de familias de recursos económicos más limitados, por lo que el Estado y las IES deberán hacer grandes esfuerzos para otorgar financiamiento y becas, de lo contrario, se puede detener el crecimiento en la matrícula.