sábado, 12 de mayo de 2012

La coherencia como elemento diferenciador de las organizaciones




Actualmente, las personas se vinculan o aprecian de mejor manera con aquellas organizaciones que irradian consistencia y coherencia entre lo que prometen y lo que hacen (quienes la conforman). Esto es valorado tanto por los clientes internos como externos de la organización.

Por medio de la coherencia podemos potenciar la credibilidad de una organización por parte del público externo (clientes, proveedores, competencia, Estado, medios de comunicación, entre oros), pero a su vez nos permite generar un mayor grado de apropiación del proyecto de quienes trabajan en el.

Todos estamos dispuestos a jugarnos mucho más por algo en lo que creemos y que a su vez proyecta confianza, esto genera en las personas un mayor compromiso

Cuando las organizaciones son coherentes entre lo que dicen y hacen, generan las bases para relaciones de confianza de largo plazo, de lealtad y respeto y por sobre todo el poder cumplir con los objetivos trazados. Cuando no somos capaces de ello y solo nos maquillamos un poco diciendo que somos de una manera pero actuamos de otra forma, lo más seguro es que en el corto plazo reluzca la verdad y perdamos credibilidad.

El mercado y por sobre todo los clientes no solo quieren recibir un producto (bien o servicio) que satisfaga una necesidad determinada, sino que supervigilan el cumplimiento de las PROMESAS de VALOR. Debemos ser consistentes y coherentes entre lo que decimos y la forma en la que actuamos.

No podemos ser coherentes si tenemos un discurso en donde decimos que las personas son lo más importante para nuestra organización, cuando en realidad tenemos pésimas condiciones laborales, no generamos climas adecuados de trabajo, cuando subestimamos a nuestros colaboradores, entre otras cosas. No seremos coherentes si decimos que el medio ambiente es lo más importante y debemos cuidar, cuando nuestros desechos químicos los desechamos en aguas limpias que riegan plantaciones y permiten la supervivencia de animales y regiones. No debemos ser como dicen por ahí: Padre Gatica, quien predica pero no practica. 

El discurso de la organización siempre debe ir acompañado de la Pasión para poder cumplirlo y de una conducta concreta que apunte hacia ello. No basta con tener o declarar valores o decir que tenemos buenas prácticas, esos valores y buenas prácticas deben ir acompañados de acciones concretas (coherentes). 

La consistencia y coherencia  nos permite mejorar la imagen que proyecta la organización, aumenta sus fortalezas, genera espíritu de equipo, genera mayor compromiso y responsabilidad.

Ahora bien, ¿quién es responsable de la coherencia?, ¿el jefe, el gerente, el directorio o el líder?....., la verdad TODOS quienes somos parte de la organización tenemos la responsabilidad de ello, todos desarrollamos acciones que dan o no coherencia y consistencia. Desde quien recibe al cliente en la puerta, hasta quien le entrega el producto, es decir, es un trabajo del EQUIPO de COLABORADORES con el compromiso de la máxima dirección.

Nunca debemos olvidar que las organizaciones están conformadas por personas y la coherencia depende de ellas, la acción nos corresponde a cada uno de quienes la conformamos.