Las universidades hoy en día juegan nuevos e importantes roles, no solo en el ámbito académico, sino que en ámbitos económicos y sociales. Podemos identificar tres roles fundamentales de las universidades en la nueva Economía del Conocimiento:
Formación de Capital Humano Avanzado; permite que las organizaciones puedan competir en los mercados globales y que el país incremente su potencial de crecimiento, logrando a la vez reducir los niveles de desigualdad y promoviendo un desarrollo territorial sustentado en el conocimiento de su población. Promueve el desarrollo de nuevos procesos y tecnologías.
Creación de Conocimiento Avanzado; La creación de conocimiento asociada a investigación, desarrollo e innovación permite la creación de nuevos productos y nuevas tecnologías y, por ende, tiene una alta rentabilidad privada y social. Permite mejorar la productividad individual y grupal y a su vez desarrollo de innovaciones a nivel de productos, procesos y tecnologías.
Contribución a la equidad y desarrollo territorial; La educación terciaria constituye una fuente de movilidad social con una rentabilidad privada muy atractiva para las personas. Es posible aseverar que para las personas el conocimiento es una fuente de creación de valor y de generación de ventaja competitiva para su futura Empleabilidad. Permite formar buenos ciudadanos, líderes sociales y políticos con conductas éticas, disminuir el gasto en asistencia pública y genera un mayor desarrollo personal y profesional.
Para que lo anterior sea efectivo, las universidades deben velar que esto se cumpla en un contexto de calidad y pertinencia. Calidad en el sentido de asegurar la idoneidad de la provisión de los servicios académicos y garantizar el valor público de los títulos y grados otorgados. Pertinencia en el sentido por responder permanentemente a los cambios y requerimientos del mercado y la sociedad.
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